
Hola lectores:
Aquí les traigo la segunda parte del cuento anterior "Iquique II" espero que les guste el desenlace de esta historia futurista.
Saludos!
Iquique II
Llegamos con Mónica de vuelta al transbordador Baquedano VI. Yo iba muy asustado puesto que la hemorragia de mi brazo no paraba de sangrar. Regué todo el camino con el color escarlata de mis venas. El paramédico que viajaba con nosotros me atendió de inmediato y aplicando lo necesario logró frenar la sangre que ya a esas alturas había alcanzado un color más oscuro.
- Tendré que hacer un análisis rápido para descartar que hayas contraído algún tipo de infección viral -. Sentenció con gravedad.
Me obligó a quedarme en la nave y pidió a Mónica que informara al comandante de lo sucedido. Ella salió raudamente, no sin antes despedirse con una sonrisa acogedora de mí para tranquilizarme de que todo estaría bien y que descansara. Me recosté en el asiento reclinable que me albergó durante el largo viaje desde la estación espacial.
Cerré los ojos por unos segundos y entonces las imágenes del día del impacto volvieron a mi mente con un color tan nítido como si estuviera pasando de nuevo. El día 22 de Diciembre del año 2012 la órbita de la tierra cambió de dirección por el roce en su superficie de un asteroide gigantesco al que los científicos denominaron “Hercolobus”.
La presión del contacto de Hercolobus creó una energía cinética que desestabilizó al planeta y por ende lo movió de su órbita, alejándose un tanto del sol. La presión del asteroide provocó que los sitios en los que había tenido contacto más cercano se destruyeran al instante. La ola de fuego arrasó con ciudades enteras siendo Latinoamérica, Oceanía, el sudeste asiático y África los continentes más afectados. Yo fui un afortunado de sobrevivir, en ese momento me encontraba en la ciudad de Santiago, Chile, rindiendo las pruebas finales para ser admitido en la fuerza aérea de mi país. Cuando ocurrió el impacto fuimos puestos a salvo en una cámara especial construida por la armada chilena debajo de la capital y tras un breve lapso de tiempo fuimos enviados hasta Norteamérica para que la NASA nos diera un curso rápido de inducción que posteriormente se convertiría en el pase de acceso a los proyectos del plan “Earth Survivor” o sobreviviente terrestre, elaborado por la NASA para el día en que la tierra ya no pudiera resistir la vida humana. Así fue como a mis 20 años llegué a la estación espacial Survivor y rápidamente me hice de las habilidades necesarias para integrar el plantel de la misión Latinoamericana de rescate post impacto. Mantuve viva la ilusión durante los últimos meses de poder volver con vida a mi natal Iquique, ver por última vez el lugar que me vio nacer. Cuando supe que la sonda de la Baquedano VI había encontrado vida humana me puse más que feliz, pensé que podía encontrar a alguien que hubiera sobrevivido al impacto, aunque sea para poder compartir el duelo de que nuestros seres queridos quedaran sepultados en ese lugar pero por lo visto sólo quedaba ese esperpento que me atacó.
Fue un dolor muy grande. Toda la vida como la conocíamos cambió en un abrir y cerrar de ojos. Yo pensaba que iba a poder pasar las fiestas de ese año junto a mi familia nuevamente en nuestra casa de calle O’Higgins con la alegría de haber sido aprobado en la fuerza aérea mas todo eso quedó en el pasado y no es más que el agrio sabor de la muerte de toda una vida que siempre conocí.
Abrí los ojos y desperté de aquel infierno, Mónica saltó sobre mí corriendo: - ¡Hemos atrapado al esperpento que te ha atacado! -. Me decía con felicidad. Corrí a gran velocidad para ver el rostro de aquella ulcerada criatura una vez más, lo habían dopado y encerrado en una cápsula de aislamiento para luego ser sometido a los exámenes de rigor.
Pese al color del líquido amniótico y el cristal que lo recubría, pude ver el color marrón de las yagas que cubrían toda su piel. Rugía fuertemente mientras daba azotes contra la cápsula hasta que lo tranquilizaron mediante inducción de anestésicos, sin embargo seguía poniéndose más y más intranquilo mientras clavaba sus ojos con furia sobre mí. Quedé atónito, sus ojos resultaban algo verdaderamente perturbadores mas yo sentía que aquella bestia era un ser humano que podía sentir las mismas emociones que yo y que de seguro compartía los mismos recuerdos negros que el impacto del Hercolobus había grabado en nuestras mentes para siempre.
El paramédico que me asistió fue el mismo que se encargó de realizar todas las pruebas de estabilidad pertinentes para asegurarse de que el individuo se encontraba estable, practicó exámenes completos de sangre y ADN que arrojaron como resultado que se trataba de un humano sometido a la intensa radiación liberada por el impacto y los altos grados de concentración que presentaba la contaminación del aire del lugar, por eso su cuerpo había mutado en algo hostil que le permitiera soportar las adversas condiciones atmosféricas.
Mientras realizaba las diligencias, se aproximó a mí el paramédico para entregarme los resultados de mis exámenes de sangre: - Felicidades – dijo – Hemos descartado todo posible contagio de algo peligroso -. No me sorprendí, seguía maravillado por el relajo que presentaba ahora el sujeto de la cápsula. Pasé toda esa noche que decidimos acampar en la ciudad.
Por la mañana había llegado la hora de partir, sin embargo el comandante cambió inmediatamente el semblante de su rostro cuando intervino apresurado el paramédico con un informe en sus manos. Cuando hubo terminado de contarle sus noticias al oído el comandante me llamó para que los acompañase. Extrañado accedí.
Solos en la cámara en donde se encontraba encapsulado el salvaje, el comandante me pidió que lo mirase bien, lo hice pero sin entender el motivo. El paramédico me extendió el informe de los exámenes que le había aplicado pero aún así seguía sin comprender lo que pretendían decirme.
El comandante puso su mano sobre mi hombro y con malestar me comunicó:
- Arturo, lo lamentamos mucho. Según los exámenes de sangre que le aplicamos y los que tuviste que tomarte tú cuando fuiste atacado hemos comprobado mediante el material genético que ambos son hermanos -.
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